9 de junio de 2008

Desfile del 30 de junio, Día del Ejército


Algún grupo presentó recientemente una solicitud al Gobierno de la República para definitivamente suspender el desfile militar del 30 de junio de cada año. Los argumentos: porque es símbolo de militarización, se prohíbe en los acuerdos de paz (lo cual no aparece así espedificado) o simplemente no simpatizan con el Ejército lo cual es comprensible y debe respetarse.

Es comprensible la actitud de personas que perdieron un ser querido durante el Enfrentamiento Armado Interno, pero muchos ciudadanos que también perdieron familiares militares no mantienen una actitud de confrontación a casi doce años de firmada la paz. Además el Ejército de Guatemala de hoy ha sido reducido, transformado y depurado. Es obvio que esto no satisface el resentimiento que estas personas aún guardan dentro de sí. Digo resentimiento porque una de sus consignas dice: que no perdonan, no olvidan y no se reconcilian. Sería conveniente consideraran que los familiares de las víctimas militares, ya perdonaron a lo que hicieron sus padres.
La mayoría de países latinoamericanos permiten a sus fuerzas armadas realizar algún tipo de desfile. En El Salvador por ejemplo, el mismo partido FMLN (que antes era la guerrilla) ha fortalecido al Ejército que “fue” su adversario, conciente de la necesidad del instrumento principal de la Defensa.

El desfile del 30 de junio es una forma en que el pueblo puede inspeccionar el grado de moral militar, profesionalismo, equipamiento y entrenamiento de las fuerzas armadas en las que el Gobierno invierte los impuestos para la Defensa y Seguridad. El desfile contribuye a construir en la niñez y la juventud un mayor patriotismo, civismo y nacionalismo tan decreciente en la ciudadanía. El hecho que un niño vea un desfile y le guste, no significa que querrá ser militar, que es uno de los temores.


El Gobierno de la República tomó una decisión "políticamente correcta" y accedió a lo solicitado; fue sencillo porque el mando del Ejército ya había decidido suspender el desfile desde inicios de mayo por razones de austeridad. El haber o no un desfile para el 30 de junio no influye en el grado de moral militar y profesionalismo de las tropas para seguir cumpliendo con su misión y obligaciones; no provoca desaliento ni mucho menos descontento en sus integrantes. Por el contrario, el desfile es una deferencia de parte del Ejército de Guatemala hacia el pueblo al cual sirve, es una muestra de subordinación al Poder Civil al presentarle honores y listo para inspección.

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