6 de abril de 2007

El curso Kaibil continúa

Mientras se celebra en Guatemala la semana santa, y las tradiciones propias de un viernes santo dan a conocer la cultura de un país que camina en la búsqueda de su desarrollo, un grupo de guatemaltecos permanece entregado a un entrenamiento especial que les permitirá graduarse como Kaibiles, Fuerzas Especiales del Ejército de Guatemala.

Los integrantes del 67 curso Kaibil para oficiales y 93 curso para tropa, colocaron hoy seis de abril, viernes santo, la letra “A” del nombre del Curso “Kaibil”, que marca el final de la cuarta semana de entrenamiento.

La letra “A” significa la astucia y la agresividad con la que un soldado Kaibil planifica y ejecuta las misiones que se le imponen. Un Kaibil planifica su ataque con secreto, seguridad y astucia. Se trata de engañar al enemigo y atacarlo por donde menos lo espera y en la forma que no anticipa. Todo el entrenamiento de esta semana va orientado a hacer conciencia de este significado y a ponerlo en práctica durante el desarrollo de operación militares.

En el transcurso de esta semana los futuros Kaibiles fueron capacitados en el conocimiento y operación de diferentes tipos de armas, tiro instintivo diurno y nocturno, pistas de reacción individuales con armamento orgánico, granadas, en ambientes diurno y nocturno. Se realizó un ejercicio simulado de operaciones de combate, práctica de demoliciones con explosivos y técnicas de francotirador.

Un Kaibil aprende que sacrificarse abnegadamente mientras la sociedad trabaja para el progreso, o se toma un merecido descanso como en estas fechas de la semana mayor, no se hace por necesidad sino por un profundo sentimiento de abnegación y verdadero espíritu de servicio. Sin ello será imposible soportar las privaciones a que voluntariamente se someten.

En tanto haya Kaibiles con esta mentalidad, los guatemaltecos pueden estar seguros que cuentan con esta calidad de ciudadanos dentro del Ejército. Todos los ciudadanos que aún mantienen una opinión negativa de los Kaibiles y del Ejército de Guatemala, escépticos tal vez respecto a que en el ejército, hoy día, se planifica y ejecuta en base a una nueva doctrina de paz, respetuosa de la ley y de los derechos humanos; también aquellos ciudadanos que no soportan siquiera mencionar la palabra “militar” o “soldado” deberían acercarse a la institución e indagar sobre la vida, valores y principios de un militar; podrán observar y percibir de sus integrantes el esfuerzo por la instrucción y práctica diaria orientada al cumplimiento de las misiones que actualmente se le asignan, que dicho sea de paso, es el poder político (civil) el que las ha impuesto.

El ciudadano responsable, conciente y con una visión clara de lo que desea para su patria, no debe nublar su criterio con opiniones de detractores que tradicionalmente escriben y condenan a toda una institución y a la totalidad de sus integrantes, por resentimientos y animadversión contra personas individuales. Hay ciudadanos, en su mayoría jóvenes, que forman su opinión en base a estos criterios negativos y desactualizados. Antes bien deben verificar la mentalidad “actual” de la oficialidad y tropa en todos sus niveles, su disposición a cumplir la ley, sus capacidades y disposición a contribuir con el tema de la seguridad.

El ejército, al igual que las universidades, los colegios profesionales y muchas agrupaciones sociales, son cunas de grandes valores. Las voces que se alzan para suprimir al Ejército de Guatemala, deben promover tal iniciativa a través de sus representantes en el Congreso de la República, debe cumplirse la voluntad soberana del pueblo pero no la de unos cuantos. Aunque se alcen voces y se esgriman plumas para tildar al Ejército de Guatemala de “asesino” en pleno siglo veintiuno, los militares “de hoy” seguirán entrenándose, trabajando para servir a la sociedad guatemalteca, defender el orden constitucional y acatar la voluntad soberana del pueblo, cualquiera que sea.

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